Episodio 1 · Ester
Capítulo 3: Una Obra Olvidada
Chapter 3: Una Obra Olvidada
Pero mientras Ester llevaba su corona en silencio, Mardoqueo permanecía en la puerta del rey—un lugar de polvo y comercio, donde los oficiales pasaban y las noticias fluían como un río inquieto. Día tras día, él se quedaba allí, fiel pero invisible.
Una tarde, cuando las sombras se alargaban sobre el muro del palacio, dos guardias del rey se acercaron, sus voces bajas, sus palabras afiladas por la amargura. Hablaban de traición, de derribar al mismo Jerjes cuando llegara el momento.
Lo que Mardoqueo escuchó no era ira pasajera. Era un complot que podía fracturar un imperio.
Sin demora, envió aviso a Ester. Ella llevó la advertencia al rey, nombrando a Mardoqueo como la fuente. El complot fue investigado, la verdad descubierta, y la justicia fue rápida—los hombres fueron ejecutados por traición.
Y, sin embargo, cuando el peligro pasó, el momento se desvaneció. Mardoqueo no recibió manto, ni título, ni honor. Su nombre fue escrito simplemente en las crónicas reales, una línea de tinta sellada entre incontables otras.
Mardoqueo no pidió nada. No buscó gloria, solo proteger. Pero el cielo ya había señalado el silencio que los hombres pasaron por alto.
Los rollos recordaron.
La tinta esperó.
Y el destino un día despertaría lo que fue olvidado.