Episodio 1 · Ester
Capítulo 2: La Reina Oculta
Chapter 2: La Reina Oculta
Y mientras el recuerdo de la rebeldía de Vasti se desvanecía, la ausencia de una reina aún pesaba en el palacio. El trono junto a Jerjes estaba vacío, y sus consejeros, ansiosos por calmar el orgullo del rey, propusieron una solución. Se enviaron mensajeros por todo el imperio, desde la India hasta Etiopía, para reunir a jóvenes de belleza y fortaleza. Una se alzaría para llevar la corona.
Entre ellas estaba Hadasa—conocida en Persia como Ester. Ella no nació para el poder. Era huérfana, criada por su primo Mardoqueo, quien la amó como a una hija y le recordaba a menudo:
MARDOQUEO“Aun en esta tierra, nunca olvides—perteneces al pueblo de Dios.”
Ella había conocido la pérdida. Había conocido el silencio. Y, sin embargo, en el cuidado de Mardoqueo halló pertenencia, y en su corazón se estaba formando una fuerza callada.
Cuando Ester fue llevada al palacio, entró en un mundo de salones de mármol y perfumes donde las mujeres competían por el favor. Algunas exigían joyas y sedas para aumentar su hermosura. Pero Ester no pidió nada más que lo que le fue dado. Su humildad se convirtió en su corona antes de que cualquier corona tocara su cabeza.
Durante doce meses fue refinada con aceites y ungüentos, preparándose para el momento en que se presentaría ante el rey. Y cuando llegó su turno, no deslumbró con extravagancia, sino con gracia.
JERJES“Ella me agrada más que todas las demás.”
El rey colocó la corona real sobre la cabeza de Ester, y se proclamó un banquete en su honor. Se enviaron dones a todas las provincias, y el imperio se regocijó en su nueva reina. Pero aun en su exaltación, ella recordó las palabras de Mardoqueo y mantuvo oculta su identidad.
Su belleza fue conocida. Su corona fue vista. Pero su verdad permaneció escondida.
Fue escogida. Fue amada. Guardó silencio.
Y ese silencio cargaba con el peso del destino.