Episodio 22 · Trilogía de la Pasión I
Capítulo 5: El Perfume y el Traidor
Chapter 5: El Perfume y el Traidor
La tarde siguiente Jesús estaba en Betania, recostado a la mesa en casa de un hombre llamado Simón. Entre los presentes estaba María, la hermana de Lázaro. Había llegado con un frasco de alabastro lleno de perfume costoso, equivalente a un año de salario.
Los frascos de alabastro eran recipientes de piedra sellados. Abrirlos significaba comprometer todo el contenido de una vez. No había manera de guardar nada para después. María lo abrió y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
Los discípulos que observaban se indignaron. Judas expresó lo que varios estaban pensando.
JUDAS“¿Para qué este desperdicio? Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres.”— Mateo 26:8-9
Sonaba razonable. No era generoso. El evangelio de Juan señala que Judas manejaba el dinero de los discípulos y tomaba de él. Su preocupación no eran los pobres.
Jesús los detuvo.
JESÚS“¿Por qué molestáis a esta mujer? Porque ha hecho una obra buena para conmigo. Al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho para mi sepultura. De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.”— Mateo 26:10, 12-13
La sala quedó en silencio.
Poco después, Judas fue a los principales sacerdotes. Sin discusión, sin enojo visible. Simplemente fue.
JUDAS“¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?”— Mateo 26:15
La pregunta era fría y directa. Los principales sacerdotes no vacilaron.
PRINCIPALES SACERDOTES“Treinta piezas de plata.”— Mateo 26:15
Las contaron y se las pusieron en las manos. Desde ese momento Judas buscaba la oportunidad adecuada para entregarlo sin que la multitud se enterara.