Ark Films Channel

Episodio 19 · Por Qué David Perdonó a Saúl

Capítulo 4: La Masacre en Nob

Chapter 4: La Masacre en Nob

Mientras tanto, de vuelta en Guibeá, Saúl estaba sentado bajo un tamarisco en la colina, con la lanza en la mano, rodeado de sus funcionarios. Los acusó a todos de conspirar contra él. Dijo que ninguno le había dicho que su propio hijo Jonatán había hecho un pacto con David. Cuestionó su lealtad y su silencio.

Entonces Doeg el edomita dio un paso al frente. El mismo hombre que había estado en Nob aquel día. El que lo vio todo y no dijo nada.

DOEGVi al hijo de Isaí llegar donde Ahimelec en Nob. Ahimelec consultó al Señor por él, le dio provisiones y le entregó la espada de Goliat el filisteo.1 Samuel 22:9–10

Saúl mandó llamar de inmediato a Ahimelec y a todos los sacerdotes de Nob. Cuando llegaron, Ahimelec se presentó ante el rey y se defendió con honestidad. Le dijo a Saúl que David era el siervo más leal del rey. Afirmó que no sabía nada de ningún conflicto entre David y el rey.

Saúl no escuchó ni una sola palabra.

SAÚLSin duda morirás, Ahimelec, tú y toda la familia de tu padre.1 Samuel 22:16

Ordenó a sus guardias que mataran a los sacerdotes. Se negaron. Ni uno solo de los soldados de Saúl levantó la mano contra los sacerdotes del Señor.

Entonces Saúl se volvió hacia Doeg, y este obedeció. Aquel día mató a ochenta y cinco hombres. Luego fue a la ciudad de Nob y la pasó a filo de espada. Hombres, mujeres, niños, infantes, bueyes, asnos y ovejas. Una ciudad sacerdotal entera borrada de la tierra.

Un hombre sobrevivió. Abiatar, hijo de Ahimelec, escapó y huyó hacia David. Cuando le contó lo que había sucedido, la respuesta de David llevó todo el peso de lo que él había hecho.

DAVIDYo sabía aquel día, cuando estaba allí Doeg el edomita, que él se lo contaría a Saúl. Yo soy el responsable de la muerte de toda la familia de tu padre. Quédate conmigo. No tengas miedo. El que busca mi vida busca la tuya. Conmigo estarás a salvo.1 Samuel 22:22–23

Abiatar se quedó. Y había traído consigo algo de Nob: el efod, la vestidura sacerdotal que se usaba para consultar a Dios. Resultaría fundamental en lo que vendría después.

Volver al episodio