Episodio 31 · La Historia de Moisés II
Capítulo 4: El Dedo de Dios
Chapter 4: El Dedo de Dios
Dios le dijo a Moisés que Aarón golpeara el polvo de la tierra. Aarón lo hizo, y el polvo se convirtió en piojos por todo Egipto, cubriendo a cada persona y a cada animal. Los magos intentaron hacer lo mismo, pero esta vez no pudieron.
MAGOS“Este es el dedo de Dios.”— Éxodo 8:19
Faraón los ignoró. Pero los hombres que habían igualado a Moisés señal por señal acababan de admitir que estaban superados. A partir de ese momento, nunca volvieron a desafiar a Moisés.
Dios envió a Moisés a encontrarse con Faraón junto al agua la mañana siguiente. Esta vez, el mensaje traía algo nuevo.
DIOS (a través de Moisés al Faraón)“Enviaré enjambres de moscas sobre ti y tus siervos, sobre tu pueblo y en tus casas. Y en ese día apartaré la tierra de Gosén, donde habita Mi pueblo, para que allí no haya enjambres de moscas. Haré distinción entre Mi pueblo y tu pueblo.”— Éxodo 8:20-23
Las moscas llegaron al día siguiente. Espesas nubes llenaron la casa de Faraón, las casas de sus siervos y toda la tierra. Pero en Gosén, donde vivían los israelitas, ni una sola mosca.
FARAÓN“Vayan, sacrifiquen a su Dios en la tierra.”— Éxodo 8:25
MOISÉS“No conviene hacerlo así, porque estaríamos sacrificando al Señor nuestro Dios la abominación de los egipcios. Si sacrificamos ante sus ojos, ¿no nos apedrearán?”— Éxodo 8:26
Algunos de los animales que los israelitas iban a sacrificar eran considerados sagrados por los egipcios.
FARAÓN“Los dejaré ir para que sacrifiquen en el desierto; solo que no vayan muy lejos. Intercedan por mí.”— Éxodo 8:28
Moisés le advirtió que no faltara a su palabra. Luego oró. Dios quitó todas las moscas de Egipto. No quedó ni una. Pero en cuanto se fueron, Faraón hizo exactamente lo que Moisés le había advertido que no hiciera.