Episodio 26 · Atalía
Capítulo 9: ¡Traición! ¡Traición!
Chapter 9: ¡Traición! ¡Traición!
Atalía oyó el ruido. Trompetas, gritos, el clamor de una multitud. Nunca había escuchado algo así. Se dirigió hacia el Templo.
UN GUARDIA (viéndola acercarse)“La reina. Viene hacia acá.”— 2 Crónicas 23:12
Cuando llegó, la escena la dejó paralizada. Un niño estaba de pie junto a la columna, el lugar donde los reyes de Judá siempre se habían colocado. Una corona en su cabeza. Capitanes con trompetas a su lado. El pueblo de la tierra regocijándose, cantores dirigiendo la alabanza.
ATALÍA (rasgando sus vestiduras)“¡Traición! ¡Traición!”— 2 Reyes 11:14
La mujer que asesinó a sus propios nietos para robar el trono ahora acusaba a otros de traición. La usurpadora llamaba traidor al rey legítimo.
Joiada no vaciló.
JOIADA (ordenando a los capitanes)“Sáquenla de entre las filas. A quien la siga, mátenlo a espada. No la maten en la casa del Señor.”— 2 Reyes 11:15
Aun ahora, el sacerdote protegía la santidad del Templo. Después de todo lo que había soportado, no sería manchado con su sangre.
Los soldados la agarraron. La sacaron por la entrada de los caballos, el pasaje por donde los caballos del rey entraban a los terrenos del palacio. No por la puerta real. No con ceremonia. Por un camino destinado a los animales.
Allí, en los terrenos del palacio que había ocupado durante seis años, Atalía fue ejecutada.
La hija de Jezabel. La mujer que trajo la adoración a Baal a Judá. Que aconsejó a su hijo en la maldad. Que masacró a los herederos de David. Murió en el umbral de la casa que robó.